martes, 6 de octubre de 2009

Memorias Históricas. En Canarias hay más de una

Colonialismo y fascismo son dos caras simétricas de igual moneda. Ambos tienen como fin la dominación y explotación de pueblos enteros anulando la personalidad del dominado. Canarias ha sufrido en la carne de sus hijos ambas lacras. El colonialismo, desde la invasión y guerra de conquista española hasta esta pseudoautonomía impuesta y nunca refrendada por nuestro pueblo, y el fascismo desde el predominio en la metrópoli y colonias de la derecha reaccionaria, carpetovetónica y cavernaria de los gobiernos del bienio de la CEDA de 1934 a 1936 que enlaza con la Guerra de España de 1936, y continúa con el franquismo cuyos tentáculos se extienden hasta hoy.

Cuando en Octubre de 2007 el Congreso español aprueba la Ley de Memoria Histórica y establece medidas en favor de los que padecieron persecución o violencia durante la Guerra In-Civil española y la posterior Dictadura franquista, parecía que, al menos, una de las dos violencias ejercidas sobre el pueblo canario podría encontrar vías de reparación. No ha sido así. Cruces de los Caídos, monumentos, nombres de calles y de colegios... “adornan” a nuestros pueblos y ciudades como testimonios de un fascismo que no acaba de pasar, aunque –por supuesto con la oposición del españolismo reaccionario del PP&Cía- se le hayan suprimido la medalla de oro y el título de “hijo predilecto” de Santa Cruz (aún no siendo siquiera hijo ni “natural” ni “contranatural” de esta ciudad) al dictador Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde y Salgado Pardo. La verdad es que por estas fechas del 2009, al menos que yo sepa, el Teniente General fascista Agustín Muñoz Grandes sigue conservando –después de muerto, como diz que ganaba batallas el hispano Cid- el título de Hijo Adoptivo y la Medalla de Oro chicharrera, como pasa también con las Medallas de Oro para el Gobernador falangista de Tenerife del 38 al 40, en plena guerra y represión, Vicente Sergio Orbaneja o la de el criollo palmero, tétrico y temido Ministro de la Gobernación franquista, Blas Pérez González. Con estos “hijos”-adoptivos o predilectos- y otros más que dejo en el tintero, Santa Cruz parece tener vocación de emular a la bíblica Meretriz de Babilonia.

Muchas de estas nuestras calles canarias del oprobio llevan nombres de la derecha criolla, apoyo imprescindible del Alzamiento Fascista y responsable de gran parte de los múltiples asesinatos cometidos, eso si, en nombre de Dios y de la Católica e Imperial España, y muchos son los cadáveres de estos asesinados que esperan la dignificación de sus restos en fosas comunes, en simas, pozosy barranqueras o en ignotos lugares. Otros, los que apotalados fueron arrojados al mar para un magullar eterno, ya no pueden esperar más que la memoria cada vez más difusa de los canarios de hoy.

Canarias, como país conquistado por la fuerza de las armas, esclavizado y sometido, esto es, como nación colonial, tiene añadida otra Memoria Histórica sobre crímenes y agravios que arranca 500 años antes que la del fascismo. ¿Es una invención de los independentistas canarios la “Brevísima relación de la destrucción de Africa” del P. Bartolomé de Las Casas, o tal vez otro invento de la “Leyenda Negra” o de la conspiración judeo-masónico-comunista-separatista? ¿Fueron acaso menores los crímenes de guerra cometidos por los Hernán Peraza, Beatriz de Bobadilla, Alonso Fernández de Lugo o Pedro de Vera?Pedro Gómez Escudero nos cuenta en su crónica de la conquista española la represión criminal contra los gomeros sublevados –en realidad sobre los que se habían rendido en el episodio de la “Puerta del Perdón” y la misa por Hernán Peraza- por el tándem Pedro de Vera/Beatriz de Bobadilla (exbarragana de Fernando “El Católico” y futura del “Adelantado” Fernández de Lugo): “....a todos los de quince años para arriba, que no se perdonó a nadie, ahorcó, empaló, arrastró con caballos, mandó a echar a la mar vivos con pesas en los pescuezos, a otros cortó los pies y las manos vivos.....” y no pareciéndole suficiente con los gomeros que asesinó en la isla, nos añade Escudero que “Venido Pedro de Vera a Canaria, hizo prender una noche a todos los gomeros que había en Canaria, que serían casi doscientos entre hombres, mujeres y muchachos, y a todos los hombres condenó a muerte que ejecutó, y a las mujeres y niños dio por esclavos”. El Parador “Nacional” de Turismo de la Gomera, lleva el nombre de “Conde de la Gomera” y está situado en el Risco de la Horca, donde la amante esposa del pseudoconde, la barragana Bobadilla, ahorcaba a los gomeros libres. ¿Cabe más burla a una memoria histórica?. Del “Adelantado”, vendedor de esclavos guanches-guimareros que habían colaborado con los españoles y autor de la “gloriosa hazaña” de decapitar y clavar en una pica en San Roque la cabeza de Achimenchia-Tinguaro para ser devorada por cuervos y guirres, hasta el historiador Rumeu de Armas, poco sospechoso de cualquier nacionalismo que no fuera el español, se despachó a gusto en su historia de la Conquista de Tenerife.

¿Y donde dejamos a carniceros como el General Valeriano Weyler, Capitán General que fue de los últimos retales del imperio español, todos insulares, como Canarias, Filipinas y Cuba? El monarca español Alfonso el XIII le concedió el título de Duque de Rubí y Grande de España cuando ya le había rotulado como “Marqués de Tenerife” a petición del Ayuntamiento de Santa Cruz que, a su vez, lo había nombrado “Hijo Adoptivo”, tal vez por ser el causante de la prisión y muerte del prócer Secundino Delgado, espina para caciques y vendepatrias canarios. Todos esos títulos los sumó a los de “Carnicero de Cuba” que se ganó a pulso en la “Fiel Isla de Cuba” y el del inventor de los modernos campos de concentración y de la actuación militar sobre los civiles indefensos que causó con la ”reconcentración” entre medio y un millón de muertos entre los campesinos cubanos, en gran parte canarios de origen Ni siquiera en la metrópoli le han dedicado una calle y tiene una en Arrecife y en Añaza lleva su nombre la mejor plaza de la capital tinerfeña

Nombres fascistas en las calles canarias que ofenden la memoria de un pueblo machacado, muchos, pero también los de Fernández de Lugo, Hernán Peraza, Juan Rejón, Pedro de Vera o Weyler nos causan idéntico oprobio. La Laguna, Las Palmas, Santa Cruz, Tacoronte, Arrecife, Moya, Galdar, La Cuesta, Agaete.....son solo alguno de los lugares en que estos criminales históricos han encontrado su lugar en nuestras colonizadas mentes.

Francisco Javier González