martes, 8 de febrero de 2011

Entrevista al líder independentista Antonio Cubillo.


Hace pocos meses cumplió 80 años y sigue en activo. A pesar de las dificultades que tiene para moverse (va en silla de ruedas a causa de los daños físicos que le provocó el atentado que casi la cuesta la vida en 1978, en Argel), dice que no sabe lo que es retirarse. "Los buenos abogados nunca nos jubilamos", aclara. Su casa de Santa Cruz es también su despacho y su cuartel general. Su mesa de trabajo está llena de papeles, artículos y ahora tiene varios ejemplares de una tesis doctoral, firmada por Zebensui López, sobre su papel en el resurgimiento de los movimientos obrero y nacionalista en Canarias entre 1956 y 1978. Recibe muchas llamadas de teléfono, la mayoría las responde en francés. Lo llaman amigos, familiares, organizaciones sindicales como Intersindical Canaria, que le pide asesoramiento sobre determinadas cuestiones. Desde que abrió su despacho en 1957, siempre ha trabajado por cuenta propia. Se especializó en Derecho Laboral y defendió en aquellos inicios a unos 1.000 trabajadores que habían sido despedidos. Asegura estar encantado con las nuevas tecnologías de la información pero las redes sociales no le atraen lo más mínimo. "Me quitarían mucho tiempo", justifica. Lee, lee y lee y el paso de los años no le han hecho cambiar su deseo de una Canarias independiente. (La entrevista se realizó el pasado lunes [31-01-2011] y se actualizó el viernes, con motivo de los cambios que a diario vive la situación en Egipto).

–¿Cómo se encuentra de salud?

–Tirando, ahí vamos. Después del atentado, imagínate.

–Han pasado ya 33 años desde aquello y usted sigue en la brecha. ¿Perdonó al hombre que intentó asesinarlo en 1978 en Argel?

–A ver, a ese hombre (Juan Antonio Alfonso) lo había contratado el Estado español. Él estaba en un grupo de oposición antifranquista, el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) y le contaron que había un tío en Argelia que hablaba de independencia de Canarias, pero que debía ser un agente de la CIA. Le metieron un cuento y un cacao mental al pobre hombre y lo contrataron. Hace dos años me organizaron una reunión con él.

–¿Y cómo fue ese momento?

–Bueno, antes de eso, Jesús Duva, redactor jefe de El País, había contactado conmigo para reunirme con Alfonso (su verdugo) en el Hotel Mencey de Santa Cruz y hacer un reportaje en el que estuviéramos los dos frente a frente y nos diéramos la mano, aprovechando el trigésimo aniversario del atentado. Yo acepté, porque realmente los culpables fueron Martín Villa y Adolfo Suárez. Me habían contado que el tipo no podía dormir y quería pedirme perdón. Les dije que por darle la mano no pasaba nada. Pero cuando todo estaba organizado resulta que me llaman para decirme que Martín Villa (ministro del Interior cuando el atentado a Cubillo) era consejero del grupo Prisa, con lo que al final no se realizó el reportaje. Pero lo cierto es que mi sobrino también estaba pensando en hacer un documental y aprovechamos el contacto con Alfonso para llevarlo a cabo. El encuentro se produjo en Tegueste.

–¿Qué hizo cuando vio a quien intentó matarlo?

–Bueno, yo le dije que quería interrogarlo porque quería saber muchas cosas; me lo contó todo y al cabo de hora y media de estar hablando me preguntó si podía darme la mano y se la di.

–¿Pero lo ha perdonado?

–Sí, bueno, lo que yo le dije es que él había sido un elemento contratado; el responsable fue Martín Villa y el Gobierno español. Él fue un mero ejecutor y como quería darme la mano, se la di.

–¿Cuándo conoceremos ese documental?

–Creo que ya está terminado. El Gobierno canario les había dado 40.000 euros, porque el trabajo cuenta con muchísimos testimonios de personas que han venido de fuera. Ahora les han dado otros 40.000. Creo que lo va a comprar la Televisión Canaria, puede también que Al Jazzira y otras productoras que han mostrado interés.

–Usted ha contado que el atentado pudo haber sido mortal de no haber aparecido en ese momento Okpi, un vecino suyo, que motivó la huida de los asesinos. ¿Ha tenido contacto con él desde que volvió a Canarias?

–Sí, claro, continuamente. Estuvimos hablando por teléfono hace unos días. Somos amigos. Este hombre era el hijo de un ulema (doctor de la ley mahometana). Okpi era un hombre muy serio, un gran santón. Calculo que puede tener ahora 75 años y medía entonces cerca de dos metros y vivía en el cuarto piso de mi edificio.

–¿Y a los responsables del Estado español? ¿Los perdonó?

–¿Cómo los voy a perdonar? Martín Villa y otros fueron los responsables de todo eso.

–Es el único ciudadano indemnizado en España como víctima de terrorismo de Estado.

–Sí. Además, los vascos me han pedido la sentencia para crear jurisprudencia de terrorismo de Estado.

–¿Qué hizo con los 150.000 euros de la indemnización?

–Nada, eso es una miseria. Lo tengo en el banco, pagando mis gastos, porque ya no puedo tener el despacho que tenía antes. Eso tardé en cobrarlo 18 años.

–En Argel, al margen de dirigir la causa independentista y la emisora La Voz de Canarias Libre, ¿qué hacía en sus ratos libres?

–Hombre, tenía mi familia allí. Yo siempre he estado comprometido con la oposición argelina, los bereberes, que es lo que somos los canarios, y yo tenía mucha amistad con los dirigentes de la revolución...

–Pero me refiero en su vida diaria, ¿tenía algún hobby?

–No, conseguir darles de comer a los chiquillos, todo eso.

–Nos han contado que era usted un buen bailarín.

–Sí, pero de eso hace muchos años. Me gustaba bailar con mi mujer. La conocí en Argel. Yo estaba de profesor de la Universidad.

–¿De qué daba clases? ¿Impartía asignaturas de Derecho?

–No, de Historia y Civilización de España y América Latina. Yo estaba en la sección de español. Mi mujer es hija de un comandante de la República Francesa. Mi suegro pasó, con el denominado Ejército del Este, el medio millón de personas a Francia a través de los Pirineos en pleno invierno del año 1939; aún no había acabado la Guerra Civil. Pasados los años, ella se ofreció voluntaria para trabajar en la cooperación de ayuda al Gobierno argelino y daba clases de español en un liceo (instituto francés). Para sacar la licencia de español tuvo que estudiar en la Universidad, y allí fue donde la conocí.

–¿Qué le parece la revuelta social que viven algunos países del mundo árabe (Túnez, Egipto), levantándose contra sus dirigentes?

–Muy buena. Estoy muy interesado en que eso salga bien, porque uno de mis hijos está casado con una tunecina y tengo dos nietos.

–¿Cree que esta revuelta pueda servir a algunos integristas para instalarse en estos países? Parece que el régimen de los ayatolás de Irán se está frotando las manos.

–No, no tiene nada que ver. Yo conozco bien la situación. Lo de Túnez es diferente a lo de Egipto. ¡Cuidado! Y no son revueltas.

–¿Revoluciones, entonces?

–Claro. En Túnez, el Ben Alí, y sobre todo su mujer (Leila Trabelsi), que es una golfa de mucho cuidado, porque huyó con tonelada y media de oro, eran verdaderos estafadores, en torno a los cuales se había formado una mafia. En Túnez, el presidente y su mujer estaban protegidos por los franceses, los alemanes y otros europeos, que tenían miedo del islamismo. Ben Alí se apoyaba mucho sobre una policía especial, que había creado, y todo el clan de su familia estaba formado por estos policías. Al Ejército lo tenían aislado; tal es así, que cuando se produjo el levantamiento popular, porque la gente se hartó, el Ejército se quedó del lado del pueblo y empezó a meter mano a los policías. La situación era ya insostenible; aquello era Ben Alí y los cuarenta ladrones. Y esta circunstancia ha provocado el efecto dominó en otros países.

–Como en Egipto. Su presidente, Hosni Mubarak, está a un tris de abandonar el país.

–En Egipto la cosa ha sido algo diferente. Allí el Ejército es el que domina y en un principio estaba del lado de Mubarak, que ha sido apoyado durante muchos años por Estados Unidos. De hecho, Mubarak recibe todos los años 1.500 millones de dólares de EE UU por el Canal de Suez e imagínate qué puede ser aquello con el petróleo. Como se corte el Canal, como pasó en 1956, el barril de petróleo se pone a 150 dólares (a 4 de febrero estaba a 90,70 dólares), como mínimo, y nos rompe toda la economía. Por eso en Europa y Estados Unidos están temblando con este asunto, porque Mubarak ha jugado con esa amenaza; es un tipo que todas las ayudas que recibe y el dinero que llega por el Canal de Suez lo reparte entre la clase dominante, un clase muy rica, mientras el pueblo vive con 2 ó 3 dólares al día.

–¿Triunfará esta revolución?

–Creo que sí. Piensa que este país tiene 80 millones de habitantes, que son muchos, y en las movilizaciones ha habido gente del interior del país. Y es mejor que la situación reviente de una vez antes de que los integristas puedan hacerse con el poder. Además, el Ejército se ha dado cuenta de que quienes han apoyado a Mubarak (Estados Unidos, principalmente) ahora quiere facilitar su salida. La clase media egipcia debería ser la que tomara el poder en este periodo de transición, una clase muy culta y preparada.

–¿Contagiará esta ola social a otros países árabes?

–Bueno, algunos se están moviendo. Ya el presidente de Argelia, Buteflika, ha levantado el estado de excepción para evitar que la situación vaya a peor, y en Marruecos se ha preparado una movilización popular para el día 20 de febrero.

–¿Ayudan estos movimientos a su causa independentista?

–A Canarias le interesa que este movimiento se extienda por África del Norte. Esta ola nos beneficia, porque tenemos muchos amigos en Túnez y Argelia, somos parte de África. Es una lástima que España no comprenda que sigue siendo una potencia colonizadora.

–Como líder del Mpaiac (Movimiento para la Autodeterminación e Independencia de las Islas Canarias), ¿reconoce haber propiciado, ordenado o realizado alguna acción de corte terrorista?

–El 1 de noviembre de 1976, en vista de que con España no se podía discutir lo que queríamos nosotros y el Estado se dedicó a matar a mucha gente de aquí, lanzamos la propaganda armada. Empezamos a poner bombas por todos lados, cerca de 200, eso nunca lo hemos negado. Pero nosotros no tenemos nada que ver con la historia del accidente de Los Rodeos.

–¿Ni con el policía de La Laguna (Rafael Valdenebro) que murió (1978) tras estallarle una bomba que trataba de desactivar?

–Para nada. En aquel momento se vivieron aquí unas huelgas sindicales y, precisamente, el abogado Rolando Rodríguez dirigía esas huelgas desde el Partido Socialista. Le fueron a poner a él una bomba y le reventaron el despacho. Rolando me acusó de aquello y yo le dije: ¿tú estás loco? ¿cómo voy a poner una bomba en tu despacho?

–Entonces, ¿la intención del Mpaiac no era matar a nadie y las bombas que ponían eran del estilo de violencia callejera?

–Claro, para nada queríamos matar a nadie. Lo que hacíamos se llamaba propaganda armada.

–¿Tiene enemigos?

–Hombre, claro, el Gobierno español es el primero, y todos los españoles que no quieren la independencia de Canarias. Y algunos canarios que quieren seguir viviendo del cuento aquí, diciendo que son españoles.

–Pero canarios desde la primera generación no debe haber muchos. ¿Quién es canario auténtico?

–En derecho internacional, para adquirir la nacionalidad hay tres fórmulas: el Jus Sanguinis (derecho de la sangre), todo aquel hijo, nieto, biznieto de alguien que tenga la nacionalidad; el Jus Soli (derecho del suelo), todo aquel nacido en el país, aunque sus padres fueran chinos o lo que sea; y el Jus Residencia (derecho de residencia), de todos aquellos países que necesitan emigración, como Venezuela, Estados Unidos, que te dan la residencia con tal de que vivas allí 10 años.

–¿Qué fórmula aplicaría usted en Canarias?

–Mira, ningún país árabe te da el Jus Residencia y tampoco tienen el Jus Soli. Si tú vas a Argelia y tienes allí un hijo, no tendrá la nacionalidad argelina.

–Eso pasa también en Suiza.

–Exactamente. Entonces, nosotros hemos dicho que en Canarias funcione el Jus Sanguinis y el Jus Soli. Pero no se puede ser canario quien está residiendo aquí, que es lo que quieren los españoles. Aquí hay 500.000 godos y no puede ser.

–Limitaría, entonces, la residencia a los canarios de nacimiento y a los descendientes de canarios.

–Yo no, eso lo establece el Derecho Internacional.

–Canarias tendría, según usted, millón y medio de habitantes.

–Sí, millón y medio, millón doscientos mil. Lo que pasa es que dicen que canarios son dos millones y pico. ¡No señor! Aquí hay medio millón de españoles que no tiene derecho, porque nacieron en España. Luego están los ingleses, los alemanes y otros extranjeros que también dicen que son canarios porque residen aquí. ¡Ni hablar!

–¿Cree en Dios?

–Eso son cuestiones personales; yo hablo de política, no de asuntos personales. Si usted viene a hablar de política, sí, pero de cuestiones personales, no le voy a responder.

–Bien, ¿puedo preguntarle por su familia? Tiene tres hijos. ¿Ninguno ha seguido su senda política?

–No, tengo uno que es ingeniero físico y está viviendo ahora en Singapur; otro es ingeniero matemático y está en Silicon Valley, Estados Unidos; y el otro está en Chicago y es comandante piloto de aviación.

–¿Cree que el anuncio de tregua verificable que hizo ETA hace unos meses supondrá su disolución?

–Mire, el problema de ETA es de los españoles y de la gente de Euskadi; no es un problema de Canarias. He tenido relaciones con los fundadores de ETA, como Madariaga, que precisamente fue uno de los que vino a Tenerife para el documental de mi sobrino, pero cada pueblo tiene su manera de luchar y eso es problema de ellos.

–¿Votará en mayo?

–No, no, no. Abstención. ¡Pero si son elecciones españolas! Es un disparate participar en eso.

–Pero se elige también a los alcaldes de cada municipio canario.

–No, pero es que son elecciones montadas por los españoles. Hay una cosa que se llama Ley d´Hont que impide que cualquier pequeño partido pueda ganar. Además, funcionan unos topes electorales muy altos y los del tripartito (CC, PSOE y CC) lo ha calculado así para que siempre sean ellos los elegidos. Pero encima aquí tienen derecho a votar los españoles y, en los ayuntamientos, los extranjeros. Con lo que los canarios, ¡olvídate! Es perder el tiempo. Por eso nosotros hemos dicho que eso es un montaje electoral y hay que preconizar la abstención.

–En una palabra, ¿cómo definiría el nacionalismo de CC?

–Pero es que los de Coalición Canaria no son nacionalistas. Son autonomistas.

–¿Le parece bien que expresidentes del Gobierno español tengan sueldos públicos mientras cobran de empresas privadas a las que asesoran?

–Eso es una vergüenza. Que Felipe González y José María Aznar estén cobrando del pueblo y de la empresa privada es canallesco, porque hay gente que se está muriendo de hambre y, encima, con la crisis tremenda que tenemos.

–Sabemos que se maneja bien con el correo electrónico, a través del cual difunde muchos de sus artículos de opinión. Pero ¿qué tal se lleva con las demás tecnologías de la información?

–Fíjese que cuando yo empecé a trabajar como abogado teníamos que hacer seis copias para los juzgados. Tenía una máquina de escribir Remington en la que metía por cada documento cinco papeles calco. Era una locura, horroroso. Hay que ver los avances de la tecnología; es lo mejor que hay.

–¿Y las redes sociales?

–Mira, la verdad que esa parte ya no me gusta tanto, porque me hace perder el tiempo. Yo leo mucho y tengo una biblioteca enorme. La mayoría de los libros que tengo están en francés o inglés.

Suelo leer tres horas al día.

–¿Qué lee ahora, por ejemplo?

–Pues de todo; en estos momentos estoy muy interesado en todo lo que está pasando en Egipto. Estos días he separado de mi biblioteca unos 20 libros que compré allá y que hablan sobre la realidad del país. Me interesa mucho lo que está pasando, además de todos los problemas africanos.

–¿Y la literatura?

–Sí, bueno, también. Mi mujer me suele poner al día de estas novedades literarias. Pero, sin duda, la política aglutina mi mayor interés. Incluso con lo que está pasando en España. Yo conocí a muchos socialistas, gente de la brigada internacional, y que esa gente, ese partido socialista esté defendiendo la monarquía española no se puede concebir, porque hoy día quien más defiende a la monarquía es precisamente el PSOE. Da la casualidad de que esa monarquía es la que fusiló, en los tiempos de Franco, a miles de socialistas. He conocido aquí a socialistas que se han pasado la vida peleando contra el Franquismo y la Monarquía y que ahora estén apoyándola. No hay derecho a eso.

–Le ha decepcionado el Partido Socialista.

–Sí, claro. He escrito algunos artículos últimamente diciendo que habría que crear en las Islas un Partido Socialista Canario. Es una vergüenza que estén peleándose en el Archipiélago y se hayan creado tres tendencias: la de José Miguel Pérez, la de Juan Fernando López Aguilar, y el nuevo grupo de Viciana (Juan Ignacio). Lo serio sería montar un Partido Socialista de aquí, porque los socialistas siempre lucharon contra las colonias y la monarquía. Ese partido debería cortar con el PSOE para que tenga una independencia completa.

–Que son...

–Pues una República Federal y los verdaderos intereses de la gente de aquí. Por eso apoyamos a Intersindical Canaria, porque UGT y CC OO son ya como si fueran sindicatos verticales. Las manifestaciones que se están haciendo aquí, convocadas por Intersindical Canaria, cada día están subiendo más.