martes, 20 de julio de 2010

El comprensible miedo a la palabra "Nación"

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Me entero de que se ha armado cierto revuelo sobre cómo llamar a nuestra Patria en el colonial nuevo Estatuto de Autonomía. Y ese revuelo debes valorarlo con respeto y sin la mínima sorna: que no es asunto baladí, que es asunto revelante y relevante en el proceso para la descolonización de nuestra Patria.

Los de Coalición Canaria, arrastrando el enraizado temor nuestro a encarar la realidad, se conforman con plantear que nominalmente seamos "NACIONALIDAD". En lo que a mí respecta considero la palabra "nacionalidad" como simple eufemismo cobarde de "nación".

Así lo consideras porque "nacionalidad" no pasa de ser una condición o una situación jurídica -es decir: un puro accidente, una simple . Y "nación" significa, como mínimo, el conjunto de los habitantes de un país -es decir: una pura esencia., una pura e incuestionable realidad. Por consiguiente resulta lógico y comprensible ese temor -tan nuestro- de los responsables de Coalición Canaria.

De una parte están los aprovechados que, amparándose en su falso y rentable "nacionalismo", temen perder sus prebendas económicas y parasitarias ("que trabajen los demás para mí"). Y rehúyen enfrentarse abiertamente al poderío metropolitano que les sustenta -algunos de ellos actuando como auténticos quintacolumnistas contra sus compatriotas.

Y de otro lado están los que verdaderamente anhelan ser o se sienten nacionalistas canarios. Lo anhelan y se sienten, pero temen -también canariamente- la cruel reacción española cuando surja otro más de los virajes involucionistas tan normales en la negra historia de la irredenta España (virajes involucionistas que tan implacable y trágicamente se han sufrido aquí, en su posesión de ultramar, en nuestra indefensa y siempre atónita Patria Canaria).

Pues ya sabemos los canarios de la sevicia española colonial cuando sus esbirros canarios -y los enviados "pacificadores" metropolitanos- tienen libres sus asesinas manos para emplear las armas de liquidar.

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Todo esto que dices ha quedado reflejado en la historia, por muy amputada y mixtificada que ésta se nos presente: ahí tenemos lo del no lejano 1936 como muestrario próximo. Así que es lógico y comprensible ese temor de Coalición Canaria a llamar a nuestra patria lo que es, "Nación" -colonizada, pero "nación". No se lucha fácilmente contra la pesada herencia histórica, y menos si se te soborna o chantajea para que la ignores, temas o desprecies.

Como también es lógico y comprensible que los españolistas canarios del Psoe y del Pp procuren impedir a toda costa el que aparezca, aunque sea, la palabra "nacionalidad" (repito: eufemismo cobarde de la palabra "nación"). Da repeluzno la tanta mezquindad con que algunos de ellos se emplean contra su colonizada Patria, codiciosos de dinero y parasitismo prepotente.


Ellos, los del Psoe y los del Pp metropolitanos, también saben de la fuerza explosiva que encierran determinadas palabras según el contexto geopolítico en que se utilicen. E incluso la eufemística palabra NACIONALIDAD puede ser germen esencial de lucha liberadora en nuestro caso concreto, en el caso de conscienciación popular.

Los del Psoe (recibiendo órdenes de sus amos centrales, que para eso les premian con bastante suculencia) dicen que nominalmente no podemos ser más que lo que nos permita la Constitución de Allá. Y la tal Constitución no nos define si siquiera como "nacionalidad", pues –según ellos- los canarios tenemos también prohibido poseer entidad histórica. Por lo visto no hemos existido como pueblo distinto -machacado y bestializado, sí, pero distintísimo- a los de allá tan lejos.

Para ellos somos una colección de epígonos ninguneados. Los canarios, según ellos, no podemos ser más que lo que el poderío español nos permita a través de sus esbirros: es decir, residentes -un poco más que objetos situados ahí. Los canarios, por ende, estamos incapacitados para intentar realizarnos como colectivo diferenciado en el Atlántico tan sólo a ciento y pocos kilómetros de distancia del Sáhara.

Según ellos tenemos prohibida la capacidad de intentar realizarnos como colectivo humano que de una vez por todas asuma la hermosa y tremenda responsabilidad de autogobenarse en cooperación solidaria con otros países.

Y ellos -los nacionalfelipistas canarios- tienen que cumplir la cipaya orden de impedir (¡qué triste vergüenza!) por todos los medios que los canarios hagamos nuestra historia, que los canarios seamos canarios y no perrarios españolizados a la fuerza y con mentiras y miedos -como hasta ahora.


7-noviembre-1994


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En cambio para los del Pp sólo podemos ser Comunidad Autónoma -¡y demos gracias a su "generosidad!"-, cuando de Comunidad tenemos poquito (¡es tanto nuestro desmigajamiento!) y de Autónoma bastante menos que nada. Una colonia tiene poco de Comunidad al ser, en esencia, propiedad a la que se explota para extraerle mucho dinero.

(Ahí están, testificándolo, esos tantísimos bancos ocupando toda nuestra geografía: que donde hay bancos se mueve dinero, dinero que primordialmente va a engrosar arcas ajenas en inexorable detrimento de la población colonizada).

Y, si abrimos los ojos, hemos de admitir que no es casual ni castigo de Dios la atosigante invasión de españoles y de otros europeos y no europeos que estamos padeciendo actualmente. No, no es casual ni castigo divino.

Es, simple y crudamente, otra "legal" manera de aniquilarnos como pueblo: para que, cada vez más, los canarios seamos relativamente menos cantidad y estemos absolutamente más indefensos. Así tendremos -"democráticamente"- mayores dificultades para la emancipación, mayores dificultades para quitar el negocio (negocio que, a fin de cuentas, es Canarias) al poderío español.


Y esto no puede ser xenofobia. No puede ser porque poco puede odiar al extranjero quien se siente extraño y viviendo asustado y como de limosna en su propia Patria. ¡Ojalá empezáramos a sentir algún que otro ataquito de xenofobia para que, así, inclusive nos despabiláramos de una vez...!

De ahí el lógico y comprensible temor de los españolistas canarios a una palabra, a la inocua palabra Nacionalidad. Se la teme porque, por inercia de la historia, podrá acabar ella convirtiéndose al poquito tiempo en Nación.

Y la palabra "nación" encierra la explosiva necesidad de definirnos como conjunto de habitantes -es decir, actuantes y no meros residentes- en un país, habitantes que normalmente acabarán queriendo ser regidos por un gobierno autoelegido, no impuesto por ajenos. El vocablo "nación" acabará exigiendo que se cumpla el concepto que expresa. Y ya sabemos la importancia del verbo, de la palabra -esencia de lo humano.

Repito: los mandarines españoles también lo saben. E impedirán, a través de sus esbirriles intermediarios, que aparezca el menor atisbo de verdadero nacionalismo en nuestra sojuzgada Patria. Pero no pueden ellos detener la historia de esa manera, mediante adulteraciones coactivas. Podrán intentarlo, y lo intentarán con todas sus fuerzas -"legítimas" o no, "pacíficas" o no.


Sin embargo (una vez abiertas las grietas en los muros de este torreón carcelario en que han convertido nuestra patria tantos siglos de colonialismo) poco podrán hacer por evitar que consigamos la independencia, la soberanía nacional, el derrumbe de ese pérfido torreón carcelario que somos.

Así es que siento como esperanzador el verlos tan temerosos ante una sencilla palabrita bisílaba y aguda, ante la palabra "Nación". El ansia de libertad nacional entre muchos de nuestros paisanos no ha desaparecido del todo, e inclusive crece con redivivas fuerzas en casi todos de ellos.


Hay motivos para la esperanza: no siempre va a pesarnos más el miedo que el decoro. Pero también hay motivos para el recelo y la alerta.

Jamás se han andado los españoles con chiquitas cuando han requerido dañar: dañar incluso hasta el exiliarnos de nuestra tierra natal, dañar hasta el darnos la degradante prisión o la aniquiladora muerte.

Nación Canaria, Nación Canaria: Colonizada a punta de miedos e ignorancias, pero NACIÓN. Así es aunque así no la nombren.


8-nov-1994

Escritos de Víctor Ramírez publicados en el periódico "Diario de Las Palmas"

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