jueves, 11 de diciembre de 2008

La Independencia de Canarias para la liberación psicológica de nuestro pueblo

“Es bien sabido que los pue­blos que han sido conquis­tados y colonizados, se caracterizan psicológicamente por una serie de rasgos personales y pautas de comportamiento, que pueden ser agrupadas dentro de la etiqueta “Síndrome del Colonizado”.



Existen varios trabajos en los que se analizan las característi­cas psicológicas del pueblo ca­nario. En tal sentido, podemos citar “Psicología y vida del ac­tual hombre canario”, de Pedro Hernández (1978) en «Natura y Cultura de las Islas Canarias», “Psicología del Hombre Canario” de Manuel Alemán (1980), y “El canario, un producto de su historias” de Juan Morales González (1982) en «Canarias en el Actual Momento Histórico».



En tales trabajos, se concuer­da en señalar como característi­cas psicológicas del pueblo ca­nario las siguientes: humor, dul­zura, nobleza, humildad, tolerancia, paciencia, aguante, flexibilidad, pacifismo, desconfianza, miedo, servilismo, resig­nación, odio solapado, apatía, desinterés, indiferencia, egocen­trismo, hipocondriasis, etc...



Asimismo, parece existir acuerdo en señalar como rasgo destacable y bastante definitorio de la forma de ser del pueblo ca­nario su “complejo de inferiori­dad”, esto es, la tendencia a in­fravalorarse, a considerar como superior todo lo foráneo por el mero hecho de no pertenecer a su entorno. Esta subestimación de si mismo y hasta cierto punto autodesprecio, es uno de los ele­mentos más típicos de esa per­sonalidad propia de los pueblos colonizados.



En los trabajos antes aludidos, se coincide en indicar que la per­sonalidad del pueblo canario es inmadura y que se hace necesa­rio un esfuerzo de superación de ciertos rasgos marcadamente ne­gativos. Ahora bien, a mi juicio, no se ha ahondado suficientemente en cuál podría ser el proceso a seguir, para lograr esa re­cuperación, maduración o libe­ración psicológica.



Los trabajos hasta ahora se han centrado sobre todo en análisis y descripciones de la psicología del pueblo canario, pero poco han apuntado sobre posibles al­ternativas a la situación actual. El trabajo de Manuel Alemán se centra en ofrecer una salida eminentemente psicologicista, es de­cir, propone el iniciar un proce­so psicoterapéutico y educativo a gran escala, que permita me­jorar la situación presente. Por el contrario, el ensayo de Juan Mo­rales aporta una perspectiva dis­tinta, y es la de ligar el desarrollo psicológico con condicionantes políticos, administrativos y económicos.



El pueblo canario como cual­quier pueblo, es un producto de su historia. En tal sentido, la conquista y la colonización han supuesto un proceso objetivo y obligado de mestizaje, por la convergencia y fundición de la cultura aborigen y foránea. En este proceso de mestizaje, a pe­sar de que la política colonial ejercida por España ha tratado de negar toda importancia o pervivencia de lo autóctono, hay que reconocer, y así lo acreditan variados estudios, que tanto cultu­ral como biológicamente, lo aborigen, lo prehispánico y lo guan­che poseen un peso específico muy considerable en esa mezcla que se genera y que ha dado lu­gar al actual pueblo canario.



Asimismo, la conquista y la colonización también han supuesto un proceso subjetivo me­diante el cual se enfatiza aquella parte de la mezcla (guanche o europea) con la que uno se siente más identificado. Por tanto, nuestra naturaleza objetiva como pueblo es la típica del mestizaje, pero nuestra naturaleza sub­jetiva está más próxima a lo pre­hispánico o a lo hispánico.



En cierta parte del pueblo canario se ha producido una iden­tificación con los conquistados (guanches), mientras que en otra parte del pueblo la identificación se ha hecho con los conquistadores (castellanos o europeos en general). El reconocimiento que haga el pueblo canario, de que sus ancestros se sitúan en uno u otro bando de la contienda que tuvo lugar durante la conquista, determina una cierta psicología- Estos dos tipos de identificación nos pueden ayudar a comprender las distintas actitudes que suelen convivir en el pueblo canario respecto así mismo, a su futuro como pueblo y respecto a otros pueblos.



OPCIONES POLÍTICAS


Una clara manifestación en lo político, de ese doble proceso de identificación, la encontramos en las distintas opciones políticas que se defienden para Canarias. De un lado tenemos a los auto­nomistas que se sienten plenamente españoles y europeos, defendiendo por tanto un “desarrollo” político y económico, estrechamente ligado y siempre tutelado por España y Europa. Por otro lado, nos encontramos los nacionalistas, que nos senti­mos más canarios que ninguna otra cosa, y que subrayamos la necesidad de ahondar en la iden­tidad de lo canario, postulando en consecuencia un desarrollo profundamente independiente.



Es preciso señalar, que en base a datos sociológicos de los que se dispone, existe una relación entre tipo de identificación y cla­se social, esto es, en la burgue­sía canaria la identificación se ha producido fundamentalmente con el vencedor, mientras que en la clase trabajadora canaria la identificación ha sido con el ven­cido.



Una identificación con el con­quistado, lógicamente lleva a una psicología caracterizada precisamente por esa “inferiorización”, por el pesimismo, por la resignación ante una fuerza superior e invencible, por la ira reprimi­da, y en definitiva, por una moral de derrota. Para esta parte del pueblo canario, que vive cons­ciente o inconscientemente tal tipo de identificación, no cabe duda que la superación de tal situación humillante sólo pasa por la recuperación de la libertad y de la independencia como pue­blo.



El tipo de identificación que se haga es tan importante, que Es­paña durante sus cinco siglos de dominación colonial, conscien­te de ello, ha evitado a toda cos­ta que el pueblo canario conocie­ra su propia historia y se pudie­ra identificar con sus verdaderos antepasados los guanches. Aún en la actualidad, los escolares ca­narios continúan sin conocer y estudiar la vida pasada de los guanches, lo que fue el largo proceso de la conquista militar y violenta, y lo que supuso poste­riormente la esclavitud, someti­miento y colonización. España es tan consciente de lo tremen­damente peligroso que representaría para su dominio y explotación colonial de estas islas, tal proceso generalizado de identi­ficación, que siempre estará dis­puesta a reprimir brutalmente cualquier intento serio que se tra­te de hacer en esa línea.



Por tanto, para esa parte ma­yoritaria del pueblo canario que nos sentimos identificados con nuestros ancestros aborígenes, hay que decir, que es preciso se­guir profundizando en ese proceso de identificación, que la su­peración de ese secular “comple­jo de inferioridad” como pueblo, y que la maduración psicológi­ca de todos nosotros, en tanto grupo humano diferenciado de otros grupos, sólo será posible en conjunción con una verdade­ra lucha por recuperar nuestra independencia como pueblo.



En la medida que el pueblo ca­nario protagonice un verdadero proceso de lucha para conseguir de Canarias un Estado libre, independiente y soberano, ello de­rivará en efectos psicológicos po­sitivos. Ese proceso de conquis­ta de la independencia dará al pueblo canario la oportunidad de recuperar su orgullo y dignidad como pueblo. Sólo la derrota del conquistador, es decir, la quiebra total del sistema colonial español de dominación, podrá hacer que el pueblo canario vuelva a tener confianza en sí mismo, en su ca­pacidad para autodirigirse, sin necesidad ya de más paternalis­mos, dirigismos, ni tutelas.



Por eso, en definitiva, yo de­fiendo que para la liberación psi­cológica del pueblo canario, es preciso la independencia con­quistada, y no, otorgada o rega­lada”.

José Tomás Bethencourt Benítez
Profesor Titular de la Facultad de Psicología. Universidad de La Laguna.