lunes, 11 de febrero de 2008

La izquierda abertzale convoca huelga general el 14-F en favor de un marco demócratico

La movilización convocada para ayer por electos independentistas tenía todo en contra: prohibición de la Audiencia Nacional, amenaza policial... A pesar de todo, miles de los declarados "ilegales" se concentraron en las inmediaciones de la plaza Aita Donostia, donde estaba llamada la marcha; incluso, hubo un conato de manifestación en la calle Autonomía.


BILBO-. Una hora antes de las 12.00, en la que estaba previsto el inicio de la manifestación, era ya fácil saber cuál era la disposición de la Ertzaintza ante las órdenes recibidas por el juez Garzón. El despliegue de beltzas sólo era el preludio de la crónica de una anunciada conculcación de los derechos cívicos.

11:10h

Llega al punto de partida la primera furgoneta de la Ertzaintza. A partir de entonces, la calle Autonomía y sus aledaños van llenándose de más vehículos policiales mientras los agentes, pertrechados con material antidisturbios, toman posiciones en todas las bocacalles adyacentes, incluso en el viaducto de la A-8 en Sabino Arana.

Para entonces, columnas de personas llegadas de toda Euskal Herria se están aproximando a la calle Autonomía. Hoy no ha habido controles en las carreteras, y sólo algunos vehículos de la Ertzaintza estaban apostados en puntos de las vías de acceso a la capital vizcaina. Al parecer, la Policía a las órdenes de Javier Balza cuenta con toda la confianza de los poderes del Estado español en su capacidad para manejar la situación e impedir que la manifestación se celebre, o al menos, que transcurra con normalidad.

11:30h

Mientras las proximidades de Aita Donostia y los alrededores de La Casilla y Gordoniz se van llenando de personas dispuestas a participar en la movilización, efectivos de la Ertzaintza toman posiciones, colocando sucesivas barreras a lo largo de toda la calle Autonomía.

La primera de ellas, en el punto de salida de la marcha; la segunda, en la confluencia de Autonomía con Avenida del Ferrocarril; y un tercer cordón, el que reunía a más efectivos, con dos barreras de unos 50 ertzainas cada una y diez furgonetas, está colocado en la Plaza S. Francisco Javier, mientras las bocachas apuntan contra los concentrados en la calle.

11:45h

Efectivos de la barrera policial situada en el punto de salida empiezan a actuar despejando las aceras, empujando a algunos de los que observan desde ellas el dispositivo. Por si alguien albergaba alguna duda sobre sus intenciones, a las primeras de cambio se empeñan en dejar claro que no están precisamente para defender el ejercicio de los derechos cívicos de la parte de la ciudadanía vasca que había sido convocada para manifestarse en Bilbo.

12:00h

Hora de inicio. La situación es tensa, en los diferentes grupos todo el mundo se pregunta qué será lo siguiente. El juez que ha borrado de un plumazo, sin proceso judicial y sin garantías, los derechos ciudadanos en Euskal Herria, ha decidido también que no se puede protestar por ello, y ordena a la Policía que debiera defender los derechos y libertades del conjunto de la sociedad vasca que se convierta en su mano ejecutora. Y sea cual sea el modo, todo el mundo es consciente de que la Ertzaintza va a llevar a cabo las órdenes de Garzón. Sus actuaciones de la víspera en Santutxu, Donostia y Mungia se han convertido en sus cartas de presentación.

A pesar de todo, son miles las personas que ya se agolpan en los alrededores de La Casilla, junto a los cordones policiales, en las calles adyacentes... En ocasiones, sólo se oye el helicóptero que sobrevuela la zona.

12:15h

Se oyen las primeras consignas, que son contra el partido que, desde el Gobierno de Lakua, dirige los pasos de esa Ertzaintza que, una vez más, se pone frente a la reivindicación de derechos.

Los huecos entre los distintos cordones policiales de Autonomía están ya repletos de gente. Resuenan con fuerza más consignas: "Ez gaituzue geldituko", "Independentzia".

Un nutrido grupo de personas, entre ellas militantes históricos de la izquierda abertzale como Tasio Erkizia, Periko Solabarria o Itziar Aizpurua, se mantienen firmes bajo la autopista, en el punto de teórico inicio de la marcha. En ese punto realizan la primera sentada, rodeados de la multitud de medios de comunicación, y comienzan a corear consignas, entre otras, a favor de la independencia y de la libertad de expresión.

12:20h

Se despliega la pancarta a la altura de La Casilla. Manos de militantes de la izquierda abertzale la sostienen. "Euskal Herriaren eskubideen alde. Salbuespen egoerari STOP".

Por unos breves momentos, entre barreras policiales, se llega a conformar una manifestación, que avanza unos cuantos metros hacia Zabalburu.

El diputado de ERC Uriel Bertran, que participa en la marcha a título individual, aprovecha esos pocos segundos en los que se puede avanzar para manifestar a GARA que "es evidente que en el Estado español no se están respetando los derechos democráticos" y reclamar que se vuelva a poner en marcha "un proceso de paz, un proceso de diálogo", porque esta situación "tiene que corregirse".

Las consignas arrecian, la marcha está ya a pocos metros del importante cordón que la Ertzaintza tiene establecido a la altura de la Plaza de S. Francisco Javier, y el movimiento entre los beltzas empieza a dar muestras de que entre ellos hay ya ciertos deseos de actuar.

12:25h

Karmelo Landa y Mikel Etxaburu se dirigen a los miembros de la Ertzaintza. Quieren hablar, pero una figura de negro sólo repite que si la manifestación continúa van a disolverla. Landa pregunta: "¿De quién es la orden?". Y los ertzainas se retiran apenas unos metros para hablar con el mando que desde la distancia debe darles, a juzgar por su reacción, una orden clara: "Nada de hablar".

Así que no pasa un minuto para cuando vuelven donde Landa y Etxaburu y con un gesto manifiestan nítidamente su intención de no escuchar y no dar explicaciones. Y repiten la consigna: "Si la manifestación continúa, la disolvemos".

12:28h

Las miles de personas que están entre La Casilla y la pancarta se sientan en la calzada. Durante unos diez minutos suenan consignas como "Si ésta es vuestra paz, no la queremos", "Borroka da bide bakarra", "Biolentzia zuena, nazkagarriak"...

Hay tensión. Se ve que Lakua, la Ertzaintza o la Audiencia Nacional española, o todos a la vez, no están dispuestos a dejar que la denuncia y las reivindicaciones que han convocado a miles de personas se expresen con normalidad. Y la escena es demasiado conocida.

12:37h

Una persona se levanta, puño en alto, y empieza a entonar: "Eusko gudariak gara...". Poco a poco es imitado por todos los demás. Suena fuerte, rotundo. Y con sus últimas notas la pancarta es levantada otra vez del suelo y la manifestación sale de Autonomía y se dirige rápidamente por la calle Manuel Allende en dirección a Indautxu.

Si no fuera por la gravedad del momento y por el significado de su actuación, llega a ser hasta cómico el pequeño caos que se crea entre los miembros de la barrera. Furgonetas que dan la vuelta y se cruzan con otras, los beltzas que establecen parte de su cordón mirando hacia el lugar por donde se han ido los manifestantes y sirenas que empiezan a emitir un ulular que ya no parará hasta al menos dos horas más tarde.

A la altura de La Casilla siguen aún miles de personas y lo mismo ocurre cerca de Aita Donostia. Las barreras policiales han creado prácticamente tres manifestaciones en la propia calle Autonomía.

12:47h

El primer objetivo de la Ertzaintza parece ser que no se lleguen a formar manifestaciones. Y para ello, corren desesperados a por la que se ha dirigido hacia Indautxu. Llegan en Gregorio de la Revilla a su objetivo. Arremeten contra el grupo que mantiene la pancarta en sus manos. Se la arrebatan y se llevan detenido al menos a uno de ellos después de tenerlo tirado en el suelo, boca abajo, las manos esposadas a la espalda.

Enseguida, un ertzaina coge la pancarta y la lleva, como un trofeo, a la plaza de Indautxu, donde, con gran esfuerzo y mucha ayuda de sus compañeros, consigue doblarla para llevársela. Será, seguramente, una prueba más para esos procesos de anulación de la democracia que en ella se quieren denunciar.