martes, 12 de febrero de 2008

DORAMAS

DORAMAS fue indomable, duro como el basalto;
el banot fue su espada; su dardo, la tabona.
Fue tanto su valor, su prestigio tan alto
que toda Gran Canaria por su ley lo corona.

Defensor de su patria, al español rebelde,
luchó en el ocre Agüimes, luchó en la verde Moya,
luchó en el Guiniguada, luchó en el viejo Telde,
luchó en el pobre risco, luchó en la rica hoya.

Tal fue el fiel Doramas, valiente y temerario,
vencedor en batallas contra el fiero invasor
que, hambriento mercenario, sediento sanguinario,
en un aciago día llegó como opresor.
Creyó Pedro de Vera, con aleve traición,
matar de los canarios al grande campeón.

Fementida ilusión:

El último canario no será el gran Doramas;
del fuerte tronco guanche silbando están las ramas.

Francisco Tarajano